La historia de los terrenos de Hernán Cortés y Carlos Slim refleja cómo un mismo espacio puede transformarse a lo largo de los siglos.
En 1525, Cortés obtuvo autorización para construir molinos harineros movidos por agua en lo que hoy es el sur de la Ciudad de México.
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Con el tiempo, el sitio evolucionó hacia actividades textiles y papeleras, consolidándose como el complejo industrial Loreto y Peña Pobre.
Décadas después, la producción de papel se convirtió en una de las industrias más relevantes de la capital. En 1985, Grupo Carso, propiedad de Carlos Slim, adquirió las fábricas de Loreto y Peña Pobre, iniciando una nueva etapa.
La producción terminó en los años noventa y los espacios fueron reutilizados para crear centros comerciales que integran comercio, cultura y patrimonio histórico.
Plazas con historia
- Plaza Loreto: inaugurada en 1993, conserva edificios originales y fue sede del Museo Soumaya en 1994. Actualmente cuenta con 66 locales y mantiene elementos de su pasado fabril.
- Plaza Inbursa Cuicuilco: abierta en 1997, ocupa el espacio de la antigua fábrica de Peña Pobre. Ofrece 70 locales, cine, restaurantes y áreas de entretenimiento, cerca de la zona arqueológica de Cuicuilco.


Ambos complejos suman más de 71 mil metros cuadrados de superficie rentable y alrededor de 136 unidades comerciales, con una ocupación del 85% según datos de Grupo Carso en 2024.
La reconversión de los terrenos de Hernán Cortés y Carlos Slim demuestra cómo la preservación de espacios industriales puede convivir con el desarrollo urbano moderno.
Además, Slim ha replicado este modelo en otras ciudades, como Puebla, donde adquirió parte del Paseo de San Francisco y una fábrica cercana, aunque los detalles del proyecto aún no se han confirmado.
La transformación de estos espacios es un ejemplo de cómo la historia y el comercio pueden integrarse, ofreciendo a la Ciudad de México lugares que combinan pasado y presente.
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