La controversia provocada por la cancelación de exámenes de admisión en la UNAM no solo dejó incertidumbre entre miles de aspirantes. También abrió una pregunta que hace apenas unas semanas parecía impensable: ¿la universidad podría volver a aplicar exámenes presenciales?
Aunque la institución no ha anunciado un cambio en su modelo de admisión, especialistas consideran que lo ocurrido podría llevar a una revisión profunda del sistema utilizado para evaluar a los aspirantes.
Te puede interesar:
BYD instalará cargadores capaces de recargar autos eléctricos en cinco minutos
El problema no fue el examen, sino su supervisión
La polémica surgió luego de que numerosos estudiantes denunciaran que sus evaluaciones fueron canceladas por el sistema de vigilancia utilizado durante la aplicación del examen en línea.
Muchos aseguraron que nunca hicieron trampa y atribuyeron la cancelación a errores del software encargado de detectar posibles irregularidades mediante inteligencia artificial.
Ante las inconformidades, la UNAM decidió revisar los casos y suspendió temporalmente el proceso de inscripción de nuevo ingreso mientras especialistas analizan lo ocurrido.
La confianza también está en juego
Más allá de los resultados, el episodio puso sobre la mesa un tema clave: la credibilidad del proceso de admisión.
Durante décadas, el examen de ingreso de la UNAM ha sido considerado uno de los mecanismos más importantes para seleccionar a los aspirantes. Sin embargo, cuando un algoritmo interviene en la decisión de cancelar una evaluación, cualquier error puede generar dudas sobre la imparcialidad del proceso.
Por ello, el reto para la universidad ya no consiste únicamente en incorporar nuevas tecnologías, sino en garantizar que estas sean confiables cuando está en juego el futuro académico de miles de jóvenes.
¿Podrían regresar los exámenes presenciales?
Por ahora, no existe ningún anuncio oficial en ese sentido.
Sin embargo, algunos especialistas consideran que la universidad podría optar por un modelo híbrido en futuras convocatorias, combinando exámenes presenciales para ciertas carreras o sedes con evaluaciones en línea mejor supervisadas.
Otra posibilidad sería mantener el formato digital, pero incorporar revisiones humanas antes de invalidar un examen y fortalecer los mecanismos de apelación para los aspirantes afectados.
Volver a las aulas también tiene un costo
Regresar completamente al esquema presencial tampoco sería una decisión sencilla.
Organizar un examen para decenas de miles de aspirantes implica habilitar cientos de sedes, movilizar personal, reforzar la seguridad y asumir costos logísticos mucho mayores que los de una aplicación en línea.
Por ello, un regreso total parece poco probable en el corto plazo, aunque la reciente polémica podría acelerar cambios importantes en la manera en que la universidad aplica y supervisa sus procesos de admisión.
La decisión marcará el futuro
Lo ocurrido este año podría convertirse en un punto de inflexión para la UNAM.
Si la investigación concluye que hubo errores significativos en la supervisión con inteligencia artificial, la universidad tendrá que decidir si perfecciona el sistema actual, adopta un modelo mixto o reconsidera el regreso de algunas evaluaciones presenciales.
Más que un debate sobre tecnología, la discusión gira en torno a un principio fundamental: cuando un examen define el ingreso a la universidad más importante del país, la confianza en el proceso resulta tan importante como el resultado mismo.








