La cifra de jóvenes de 15 a 29 no estudian ni trabajan en México alcanza los 4.5 millones, según datos recientes. Este sector, conocido como población “nini”, representa un desafío para las políticas públicas, ya que limita el desarrollo económico y social del país.
El estudio señala que la falta de oportunidades educativas y laborales genera un círculo de desigualdad que afecta directamente a las nuevas generaciones.
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Además, la precariedad laboral y los bajos salarios desincentivan la incorporación de los jóvenes al mercado formal.
Factores que influyen en la problemática
Entre las principales causas de que los jóvenes de 15 a 29 no estudian ni trabajan se encuentran:
- Escasez de empleos formales con salarios competitivos.
- Falta de acceso a educación superior o técnica.
- Condiciones familiares que obligan a priorizar tareas domésticas o cuidados.
- Desigualdad regional en oportunidades de desarrollo.
El informe también advierte que esta situación puede derivar en problemas sociales como el aumento de la informalidad, la migración y la vulnerabilidad frente a la delincuencia.
Retos y posibles soluciones
Expertos sugieren que para revertir esta tendencia es necesario:
- Impulsar programas de capacitación técnica y profesional.
- Crear incentivos para la contratación juvenil en empresas.
- Ampliar el acceso a becas y apoyos educativos.
- Fortalecer políticas de inclusión laboral con perspectiva regional.
La realidad de los jóvenes de 15 a 29 no estudian ni trabajan exige acciones inmediatas que permitan integrar a este sector en la vida productiva del país.
El futuro de México depende de que sus jóvenes tengan acceso a educación y empleo digno, construyendo así una sociedad más equitativa y con mayores oportunidades.
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