La reforma electoral que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ya concluyó su redacción tras varias semanas de ajustes y revisiones precisas para concentrarse exclusivamente en temas del sistema electoral mexicano.
La iniciativa había acumulado modificaciones que no tenían relación directa con lo electoral, por lo que la mandataria ordenó excluir esos cambios y centrarse solo en los artículos constitucionales pertinentes.
Sheinbaum decidió revisar nuevamente la propuesta para garantizar coherencia y claridad antes de enviarla oficialmente al Congreso de la Unión, con el objetivo de someter el texto a discusión y eventual aprobación legislativa.
El documento propone eliminar 32 senadores de representación proporcional, reducir cerca del 25 % del costo del sistema electoral y reforzar la fiscalización de recursos, entre otras transformaciones profundas.
La estrategia busca que los ciudadanos elijan directamente a los diputados plurinominales, eliminando las listas cerradas que tradicionalmente determinan los partidos políticos.
Sheinbaum ha defendido que la reforma responde a compromisos de campaña y a la voluntad ciudadana expresada en múltiples foros y consultas realizadas en todo el país.
Analistas señalan que la propuesta puede reconfigurar el sistema político al otorgar mayor protagonismo al voto directo y disminuir la influencia de las élites partidarias.
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Morena necesita alcanzar una mayoría calificada para la Reforma electoral
Para lograr la aprobación, Morena necesita alcanzar una mayoría calificada de dos terceras partes en ambas cámaras, un desafío que depende del apoyo de aliados como el Partido Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo.
Aunque el PVEM ha mostrado respaldo mayoritario a la iniciativa en torno al 95 %, aún subsisten tensiones y discusiones internas que podrían influir en el resultado final.
El Partido del Trabajo ha expresado críticas abiertas, argumentando que la reforma debilita la estructura democrática y favorece la centralización del poder político.
Líderes de Morena sostuvieron reuniones con la presidenta para afinar los detalles y consolidar el respaldo necesario antes de presentar formalmente la iniciativa.
La discusión parlamentaria promete ser intensa, ya que los cambios propuestos implican modificaciones profundas al marco constitucional y a la operatividad de los procesos electorales en México.
La reforma electoral generará debate entre legisladores, partidos y expertos en democracia, todo bajo el escrutinio público mientras el país avanza hacia el proceso electoral de 2027.

