Irán advirtió que podría romper el alto al fuego acordado con Estados Unidos si persisten los ataques israelíes contra Hezbollah en Líbano. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, subrayó que Líbano forma parte de la tregua y que cualquier violación recibirá una respuesta contundente.
Mohamad Baqer Qalibaf, figura clave en la política iraní, declaró en su cuenta de X que “Líbano y todo el Eje de la Resistencia, como aliados de Irán, forman parte indisoluble del alto el fuego”. Advirtió que las violaciones al acuerdo tendrán “costes explícitos y fuertes respuestas” y exigió detener los ataques israelíes contra el territorio libanés.
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El alto al fuego, pactado por Irán y Estados Unidos por dos semanas, luego del conflicto iniciado el 28 de febrero, busca negociar el fin del conflicto. Sin embargo, horas después de su inicio, Israel lanzó una ofensiva aérea y terrestre en Líbano, lo que generó críticas desde Teherán, que considera al país árabe protegido por la tregua. Estados Unidos, en contraste, niega que Líbano forme parte del acuerdo.
Ambas partes tienen previsto reunirse el sábado en Islamabad para discutir un cese definitivo del conflicto, mientras la tregua se mantiene frágil. Tras el alto al fuego, Israel atacó más de 100 objetivos en Líbano, aumentando la tensión en una región que Irán considera clave para sostener el pacto con Estados Unidos.
Claves del conflicto
El 2 de marzo, Israel inició una ofensiva aérea sobre Líbano tras un ataque simbólico de Hezbollah en apoyo a Irán. Posteriormente, anunció una operación terrestre para controlar el sur libanés hasta el río Litani. La mediación paquistaní sugirió que el cese de hostilidades también incluiría territorio libanés, pero el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, rechazó esta interpretación y ordenó el mayor ataque en cinco semanas.
Qalibaf calificó la ofensiva como una violación al plan de paz, lo que dificulta continuar las negociaciones. Mientras tanto, Líbano intensifica gestiones diplomáticas para ser incluido en la tregua, con respaldo internacional. El presidente libanés, Joseph Aoun, habló con el presidente francés Emmanuel Macron, quien expresó disposición para intervenir y ampliar la tregua.
Los ataques israelíes afectaron zonas de Beirut con mayoría suní y áreas mixtas. El ejército israelí acusó a Hezbollah de replegarse hacia el norte de la ciudad y advirtió que la ofensiva se extenderá a donde se desplace el grupo. El asesinato de un líder de las Fuerzas Libanesas en una zona maronita busca aumentar tensiones religiosas.
Sin embargo, líderes como Teymour Jumblatt llamaron a la unidad nacional, y Gebran Bassil, jefe del Frente Patriótico Libre, advirtió sobre intentos de incitar disputas internas y ataques deliberados a zonas suníes. A pesar de las divisiones, existe consenso en desarmar a Hezbollah y que el Estado asuma el control nacional, una demanda recurrente desde el ataque israelí contra un responsable local de las Fuerzas Libanesas.
Israel mantiene su ofensiva terrestre en el sur de Líbano, buscando controlar cerca del 8% del territorio, lo que indica que el conflicto podría extenderse más allá de la disputa con Irán. El miércoles, la aviación israelí bombardeó el puente de Qasmiye, principal acceso a la ciudad de Tiro, sumando otros cruces destruidos sobre el río Litani. Esto dejó incomunicada la región más austral del país, donde Israel busca consolidar su dominio.
Hezbollah respondió con ataques contra tropas israelíes en Taybeh, una de las más de 20 localidades alcanzadas por la incursión. Medios locales reportan que Israel ha avanzado principalmente en zonas fronterizas, formando una especie de “L” que intenta extenderse hasta el Litani para cercar toda la franja sur antes de avanzar hacia áreas centrales.








