El automovilismo mundial vivió uno de sus capítulos más memorables un día como hoy, 19 de junio, pero de 1966. Fue la fecha en que Ford logró una histórica victoria en las 24 Horas de Le Mans, poniendo fin al dominio que Ferrari había mantenido durante años en la legendaria competencia de resistencia.
La hazaña no solo significó un triunfo deportivo. También fue el desenlace de una rivalidad que comenzó años antes y que cambiaría para siempre la historia de las carreras.
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La disputa que lo inició todo
A principios de la década de 1960, Ford intentó adquirir Ferrari para fortalecer su presencia en el automovilismo internacional. Sin embargo, las negociaciones fracasaron en el último momento y la operación nunca se concretó.
La situación provocó la molestia de Henry Ford II, quien decidió que la mejor respuesta sería derrotar a Ferrari en la pista, específicamente en Le Mans, la competencia más prestigiosa de resistencia en el mundo.
En aquel entonces, Ferrari dominaba la prueba francesa y acumulaba seis victorias consecutivas entre 1960 y 1965.
Nace el Ford GT40
Para cumplir su objetivo, Ford desarrolló el GT40, un automóvil diseñado específicamente para vencer a los italianos.
Los primeros intentos fueron complicados y estuvieron marcados por problemas mecánicos y abandonos. Sin embargo, la compañía continuó invirtiendo recursos y perfeccionando el vehículo hasta convertirlo en una verdadera máquina de carreras.
Todo ese trabajo rindió frutos en 1966.
El histórico 1-2-3 de Ford
Tras 24 horas de intensa competencia, los Ford GT40 cruzaron la meta ocupando las tres primeras posiciones de la clasificación general.
La imagen de los tres autos estadounidenses llegando prácticamente juntos se convirtió en una de las fotografías más famosas de la historia del automovilismo.
La victoria oficial fue para Bruce McLaren y Chris Amon, quienes condujeron uno de los GT40 que protagonizaron aquel histórico resultado.
El triunfo puso fin a la racha ganadora de Ferrari y marcó el inicio de una nueva etapa en las carreras de resistencia.
Una leyenda que sigue viva
La victoria de 1966 no fue un éxito aislado. Ford volvería a conquistar Le Mans en 1967, 1968 y 1969, consolidando al GT40 como uno de los autos de competición más exitosos y admirados de todos los tiempos.
Décadas después, la historia volvió a captar la atención del público gracias a la película “Ford v Ferrari”, que relató la intensa batalla entre ambas marcas y acercó a nuevas generaciones a uno de los episodios más fascinantes del deporte motor.
Más que una carrera
Para muchos aficionados, la victoria de Ford en Le Mans representa mucho más que un resultado deportivo.
Es la historia de una empresa que decidió desafiar a un gigante en su propio terreno y terminó protagonizando una de las mayores sorpresas en la historia del automovilismo.
A 60 años de aquella hazaña, el Ford GT40 continúa siendo un símbolo de innovación, perseverancia y espíritu competitivo, recordando el día en que una marca estadounidense logró derrotar al rey de Le Mans.








