El ascenso del odio al poder |
Desde que Donald Trump asumió la presidencia de los Estados Unidos, no ha podido dejar de estar envuelto en una serie de problemas que incluyen incluso una posible intromisión por parte de los rusos, enemigos eternos que, de ser asi, ascenderían al poder del poder teniendo el control legitimo de Occidente.
Todos estos líos han terminado incluso con la destitución del circulo mas cercano del Presidente, hablamos de que el equipo que lo llevo a ganar las elecciones el año pasado solamente, no esta mas apoyando en sus cargos al presidente.
Ciertamente, hay que decirlo, la victoria de Donald Trump fue también un ascenso de muchas cosas contra las que Estados Unidos ha luchado a lo largo de su historia (es decir que siguen existiendo)., racismo, discriminación, etc, por eso no debe sorprendernos que su discurso durante la campaña presidencial, y aun hoy, ya como Jefe de Estado, Trump se ha conducido bajo un comportamiento poco diplomático y poco ortodoxo.
Es el odio mismo el que se ha infundado en muchos ciudadanos norteamericanos bajo el mandato de Trump. Sus discursos de intolerancia, racismo y discriminación, han sido perseguidos por hombres y mujeres alborotados por un líder equivocado en una posición determinante. Todos ellos, eso si, han sido discursos aparentando el típico duro nacionalismo estadounidense que los ha llevado (a Estados Unidos) a desatar guerras en medio oriente y en cualquier lugar del mundo donde Estados Unidos pueda proclamar que no lleva armas sino instrumentos para la democracia de los países literalmente conquistados por marines estadounidenses que proclaman también las palabras de libertad y solidaridad que Jesus dejo al mundo y a la humanidad. HIPOCRESIA
Nuevamente muchos estadounidenses vuelven a ser esos hombres y mujeres arrogantes que piensan que la verdadera supremacía esta en el color de piel, o en determinado culto religioso o basado en status y poder económicos. Hemos creído patrañas a lo largo de la historia de la humanidad y las hemos creído porque hemos decidido también vivir en la ignorancia, en la corrupción, en la deslealtad.
Piensan algunos habitantes de la Casa Blanca en Washington que por ser nacidos bajo la bandera de las barras y las estrellas tienen derecho a decidir sobre forma de vida de las distintas naciones del planeta. pero no solo ellos, también en Los Pinos suceden cosas que a la luz pudieran ser extrañas, por hacer una analogía.
Donald Trump ha despertado un sentimiento norteamericano que puede afectar directamente la vida de millones y millones de personas en el planeta. De no corregirse algunas formas en las decisiones en la Casa Blanca, el presidente no solo estará solo, sino poniendo en riesgo su amado país y el único planeta habitable con el que privilegiadamente contamos.