Una mujer trans fue sometida a actos de violencia y terapia de conversión en Tijuana. Fue interceptada y llevada a la fuerza a un centro de adicciones, donde la obligaron a reconocerse como hombre y la humillaron públicamente.
Privación de libertad y humillación pública
Una mujer trans, sin identificar, fue interceptada en situación de calle por integrantes de la Patrulla Espiritual en Tijuana. Con apoyo de empleados de una gasera, la subieron a la fuerza a una camioneta mientras ella suplicaba que la dejaran ir. Durante el trayecto, fue criticada por su forma de vestir.
Ya en el centro de adicciones Jireh, le cortaron el cabello y la vistieron con ropa masculina. La víctima apareció desorientada y suplicando su liberación. Los agresores grabaron y difundieron el abuso en redes sociales.
Denuncias y contexto legal
El comité Orgullo Mexicali difundió el video y denunció que esta práctica constituye una terapia de conversión prohibida por el código penal de Baja California. Señalaron que la imposición de vestimenta masculina y el discurso de corrección vulneran la dignidad humana.
Los activistas también denunciaron insultos sexuales y burlas que fomentan violencia psicológica. Además, criticaron la falta de regulación de la Patrulla Espiritual, que realiza detenciones de personas vulnerables y promueve violencia digital al exhibirlas públicamente.
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