
El dólar prolongó su caída y registró su mayor baja diaria desde abril, luego de que el presidente Donald Trump afirmara que no considera que la moneda estadounidense esté excesivamente debilitada.
“No, creo que va excelente”, declaró Trump a periodistas en Iowa, al ser cuestionado sobre las pérdidas del dólar, que han llevado a la principal moneda de reserva mundial a su nivel más bajo en casi cuatro años. El mandatario aseguró que el valor del dólar se mantiene sólido.
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Trump añadió que desea que la divisa “busque su propio nivel”, calificándolo como algo justo. Tras estos comentarios, el índice Bloomberg Dollar Spot tocó un nuevo mínimo intradía, con una caída de 1.2 por ciento, mientras el dólar se debilitó frente a sus principales pares.
Parte del retroceso se explicó por el repentino repunte del yen, impulsado por expectativas de una posible intervención de las autoridades japonesas para respaldar su moneda.
Sin embargo, la caída del dólar también se ha visto acentuada por las políticas imprevisibles de Washington, incluidas las amenazas de Trump de apoderarse de Groenlandia, que han generado inquietud entre los aliados europeos.
Este descenso ocurre pese al aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro y a las expectativas de que la Reserva Federal haga una pausa en las alzas de tasas de interés, factores que normalmente favorecerían a la moneda.
La administración Trump podría ver con buenos ojos un dólar más débil, ya que abarataría los productos estadounidenses en el exterior y ayudaría a reducir el déficit comercial.
El martes, Trump sugirió que podría influir en la fortaleza del dólar, afirmando que podría hacer que suba o baje “como un yoyo”, aunque calificó esa posibilidad como indeseable.
El mandatario comparó esa práctica con las estrategias de China y Japón, a quienes acusó de intentar devaluar el yen y el yuan para obtener ventajas comerciales, reiterando que, a su juicio, “el dólar está muy bien”.
