
La muerte de Robert S. Mueller, exdirector del FBI durante más de una década y figura clave en la política estadounidense reciente, fue confirmada este sábado a los 81 años por su familia. En un breve comunicado, sus allegados pidieron respeto a su privacidad tras el fallecimiento ocurrido el viernes.
Mueller es recordado por su papel determinante en la transformación del FBI tras los atentados del 11 de septiembre, ya que asumió el cargo apenas una semana antes de los ataques. Bajo su liderazgo, la agencia cambió su enfoque hacia la prevención del terrorismo, redefiniendo su misión en el siglo XXI.
Te puede interesar: Elon Musk engañó a accionistas de Twitter, determina jurado
Nombrado por el presidente George W. Bush, el exfuncionario enfrentó uno de los mayores desafíos en la historia reciente de Estados Unidos, donde evitar amenazas se convirtió en una exigencia constante y compleja para el gobierno federal.
Años más tarde, Mueller volvió al centro de la escena pública como fiscal especial del caso Rusiagate, investigando la posible injerencia rusa en las elecciones de 2016 y los vínculos con la campaña de Donald Trump. Su investigación derivó en cargos penales contra varios colaboradores cercanos del entonces presidente.
El trabajo del equipo de Mueller se extendió por casi dos años y se caracterizó por su discreción, sin conferencias de prensa ni declaraciones públicas, pese a las constantes críticas políticas.
Tras conocerse la noticia de su muerte, el propio Donald Trump reaccionó en redes sociales con declaraciones polémicas, evidenciando la tensión que marcó la relación entre ambos durante la investigación.
