
Las tarjetas de crédito pueden ser una herramienta financiera útil si se utilizan correctamente. Sin embargo, un mal manejo puede convertirse en una fuente constante de deudas y estrés económico.
Uno de los errores más frecuentes es pagar solo el mínimo. Aunque esta opción permite mantenerse al corriente, genera intereses elevados que prolongan la deuda durante meses o incluso años.
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Otro fallo común es no llevar un control de los gastos, lo que puede provocar que el límite disponible se reduzca rápidamente sin que la persona lo note.
También es habitual usar la tarjeta para gastos cotidianos sin planificación, acumulando compras pequeñas que al final del mes representan una cantidad considerable.
- A esto se suma el error de no revisar el estado de cuenta, lo que impide detectar cargos no reconocidos o comisiones inesperadas.
Además, muchas personas desconocen la importancia de no exceder el límite de crédito y de mantener un buen historial, ya que esto influye directamente en la posibilidad de acceder a futuros financiamientos.
Usada con responsabilidad, la tarjeta de crédito puede ayudar a construir historial y ofrecer beneficios como recompensas o meses sin intereses.
La clave está en planificar, pagar a tiempo y gastar solo lo que realmente se puede cubrir.
