Un robot humanoide logró superar los 6,000 metros en el Chimborazo, la montaña más alta de Ecuador, y ahora su equipo planea llevarlo al Everest para estudiar el medio ambiente en condiciones extremas.
El Chimborazo es conocido por ser el punto más cercano al sol desde el centro del planeta. Allí, un robot humanoide llamado Pemba José superó pruebas de movilidad, eficiencia energética y comunicación a más de 6,000 metros de altura. Este logro abre nuevas posibilidades para la robótica en estudios de conservación en ambientes extremos.
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El proyecto nació de la organización sin fines de lucro Geologic Dome, fundada por el ingeniero español Pablo Berlanga y la ecuatoriana Titania Freire. Berlanga relata que al principio nadie quería donar un robot por miedo a que fallara en condiciones tan duras. Finalmente, la empresa Eastworlds donó un robot de la marca china Unitree.
Características técnicas y científicas de Pemba José
El robot mide 132 centímetros, pesa 35 kilogramos y está fabricado con aluminio de alta resistencia y fibra de carbono. Cuenta con tres cámaras: normal, infrarroja y LiDAR, esta última permite hacer reconstrucciones tridimensionales del entorno mediante rayos láser.
A pesar de las dudas sobre el impacto de la nieve en la cámara LiDAR, los análisis preliminares indican que recolectó datos valiosos para monitorear glaciares y ríos. Además, el equipo busca digitalizar rutas para futuras investigaciones con el robot.
Desafíos y experiencias durante la expedición
Las montañas más altas del mundo son un reto para la robótica por el terreno inestable, el frío extremo, las limitaciones en comunicaciones y la escasez de energía. El robot enfrentó estas dificultades y, según Berlanga, la altura y el clima fueron lo más complicado.
El guía Oswaldo Freire, con experiencia en montañas de gran altitud, participó en la prueba para evaluar las cámaras y el potencial uso de inteligencia artificial. Un incidente ocurrió horas antes de la cumbre cuando el robot presentó problemas de movimiento debido a una pieza plástica que fue retirada para recuperar su funcionamiento óptimo.
En la cima, Pemba José transmitió en vivo mediante Starlink y respondió preguntas. A pesar de las caídas y el clima extremo, el robot logró romper el récord mundial al superar los 6,000 metros.
Próximos pasos y la meta del Everest
Tras el éxito en el Chimborazo, el equipo planea llevar a Pemba José al volcán Cotopaxi o al Mauna Kea en Hawái. Sin embargo, el objetivo principal es alcanzar el Everest, aunque la legislación de Nepal impide por ahora el acceso con robots.
La estrategia para el Everest incluye transportar el robot desmontado entre campamentos y ensamblarlo a casi 8,000 metros. Allí, se espera que ayude a recoger residuos y recopilar datos ambientales. También se probarán sistemas de aprendizaje automático para que el robot adapte sus movimientos y opere de forma autónoma en zonas sin cobertura.
Este proyecto representa un avance significativo en la aplicación de la robótica para la conservación ambiental en terrenos y condiciones extremas.








