
El exceso de sodio en los alimentos ultraprocesados se ha convertido en un problema de salud pública. Productos como sopas instantáneas, embutidos, botanas y comida rápida contienen grandes cantidades de sal que se consumen casi sin notarlo.
Uno de los principales efectos del alto consumo de sodio es el aumento de la presión arterial, lo que incrementa el riesgo de hipertensión. Esta condición suele no presentar síntomas al inicio, pero puede derivar en complicaciones graves con el tiempo.
Te puede interesar:
Salud en alerta: los efectos del abuso de refresco
El consumo constante de ultraprocesados también afecta al corazón y los riñones, ya que el organismo debe esforzarse más para eliminar el exceso de sodio. Esto puede provocar retención de líquidos, inflamación y sobrecarga en estos órganos.
Además, una dieta rica en sodio se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, como infartos y accidentes cerebrovasculares. La combinación de sal, grasas y azúcares presentes en estos productos potencia sus efectos negativos.
Otro impacto importante es la alteración del sentido del gusto, ya que el consumo frecuente de alimentos muy salados reduce la sensibilidad natural al sabor. Esto lleva a necesitar cada vez más sal para percibir el mismo gusto.
Especialistas en salud y ciencia recomiendan reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, leer el etiquetado nutricional y optar por alimentos frescos y naturales. Limitar el sodio es una medida clave para proteger la salud a largo plazo.
