
El estrecho Ormuz se ha convertido en el punto crítico que preocupa a los mercados energéticos mundiales. El conflicto con Irán y la amenaza de bloqueo ya están generando una prima de guerra en el petróleo. Esto podría golpear la inflación y el crecimiento económico a nivel global. Los analistas monitorean de cerca esta zona estratégica por donde pasa el 20% del crudo mundial.
Por qué el estrecho Ormuz es vital para el petróleo mundial
El estrecho Ormuz representa la arteria principal del suministro energético global. Por esta vía marítima circulan aproximadamente 20 millones de barriles diarios de petróleo. Esto equivale al 20% del consumo mundial de crudo. Además, transitan más de 500 mil millones de dólares anuales en petróleo y gas natural.
Esta ruta es la única salida al mar para las exportaciones de:
- Arabia Saudita
- Irak
- Emiratos Árabes Unidos
- Kuwait
- Catar
- Irán
Si se bloquea el estrecho Ormuz, gran parte de estas exportaciones se detendría inmediatamente. Los países afectados tendrían que buscar rutas alternativas mucho más costosas. Esto encarecería significativamente el precio final de los hidrocarburos.
Escenarios del precio del petróleo por crisis en Ormuz
Antes del reciente ataque, el crudo ya cotizaba por encima de los 70 dólares por barril. Este incremento se debía principalmente al “riesgo Irán”, a pesar de tener inventarios altos en Estados Unidos. Los expertos plantean diferentes escenarios según la evolución del conflicto.
Escenario 1: Conflicto controlado
Si la situación se mantiene bajo control, el Brent podría moverse en una banda de 75 a 85 dólares por barril. Este sería el escenario más optimista para los mercados.
Escenario 2: Ataques a infraestructura
Si hay ataques directos a infraestructura petrolera o un bloqueo parcial del estrecho Ormuz, los precios podrían superar los 85 dólares. Incluso podrían acercarse a los 90-91 dólares por barril rápidamente.
Escenario 3: Cierre total (peor caso)
Un cierre total del estrecho implicaría una disrupción de hasta una quinta parte de la oferta mundial. Esto provocaría un salto brusco de varios dólares adicionales “de la noche a la mañana”. Sería el shock petrolero más grave de las últimas décadas.
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Impacto económico en Estados Unidos por el estrecho Ormuz
Un petróleo más caro se transmite rápidamente a la gasolina, el diésel y los combustibles para aviación. Esto encarece el transporte de mercancías, los vuelos y toda la cadena logística. Como resultado, se alimentan las presiones inflacionarias en toda la economía estadounidense.
La Reserva Federal enfrentaría un dilema complejo en este escenario. Por un lado, debería mantener las tasas de interés altas para controlar la inflación energética. Por otro lado, necesitaría recortarlas para evitar frenar demasiado la economía. Esta tensión introduce alta volatilidad en los mercados financieros.
Los productores de shale oil en Texas, Nuevo México y Dakota del Norte se beneficiarían de precios altos. Esto podría sostener el empleo y la inversión en esos estados. Sin embargo, lo haría a costa de los consumidores y empresas del resto del país que enfrentarían costos energéticos más elevados.
Consecuencias globales del bloqueo del estrecho Ormuz
Europa, Japón, Corea del Sur, India y China son altamente dependientes del crudo del Golfo Pérsico. Estos países verían subidas fuertes en sus costos energéticos, electricidad y transporte. Sus economías sentirían el impacto de manera inmediata y significativa.
En las economías emergentes importadoras de energía, un petróleo caro suele traducirse en:
Mayor inflación general
Presión sobre las monedas locales
Necesidad de subsidios más altos a combustibles
Riesgo de desaceleración económica
Sectores como la aviación, las navieras, el transporte de carga y ciertas industrias manufactureras verían reducidos sus márgenes. Tendrían que subir precios para mantener su rentabilidad. Esto enfriaría el consumo y podría llevar a una recesión en los países importadores de energía.
Conclusión: La guerra en Irán y el futuro del estrecho Ormuz
La tensión en el estrecho Ormuz coloca al mundo frente a un nuevo shock petrolero potencial. Los precios más altos, la inflación recalentada y el riesgo de recesión amenazan a los importadores de energía. Mientras tanto, productores como Estados Unidos intentan aprovechar el boom petrolero, aunque sea a costa de sus propios consumidores.
Es importante destacar que el cierre total del estrecho Ormuz sigue siendo el “peor escenario” y no el más probable. Sin embargo, el mercado ya descuenta ese riesgo en los precios actuales. Esto significa que el costo económico de la guerra se empieza a sentir en los bolsillos de las personas mucho antes de que los cañones callen. La incertidumbre seguirá dominando los mercados energéticos en las próximas semanas.
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