Por Zuleyka Franco
Es tiempo de reencuentros, tradiciones familiares y espirituales, en el que hacemos un recuento del año que está por terminar y esperamos con alegría la llegada de un nuevo ciclo.
Pero no todos las vivimos de la misma manera. También en esta época, algunos podemos manifestar diferentes estados emocionales como tristeza, melancolía o soledad.
En muchos, estas fechas son vividas en forma diferente, ya que refiere enfrentarse a un conflicto interno entre cómo se deben sentir y como se sienten realmente, y al no alcanzar la expectativa de abundancia, prosperidad, éxito y amor, generan una serie de emociones como frustración, culpa o tristeza que producen picos de ansiedad, malestar emocional y cierta tendencia al aislamiento.
Estadísticamente, diciembre y mayormente enero, son los meses con la mayor tasa de depresión con patrón estacional, es decir, que cuando disminuye la exposición a la luz solar la persona tiende a deprimirse.
Estos estados emocionales en los que baja nuestro estado de ánimo, sentimos angustia, falta de ilusión o energía, que suelen ser pasajeros al estar asociados con estas fechas y deberían volver a la normalidad cuando recuperamos nuestra rutina diaria al comenzar el nuevo año;
Así, hay ciertas pautas y consejos que nos ayudarán a disfrutar de estas fechas:
- No generar expectativas poco realistas acerca de cómo debemos sentirnos: aunque sean fechas en las que tenemos la idea de que todo el mundo es feliz, tenemos que adaptarnos a nuestra realidad, sin sentirnos en la obligación de cumplir los estereotipos propios de esta época del año.
- Evitar compararnos con los demás: cada persona es diferente y su situación emocional y sus sentimientos también lo son, por lo tanto, no todos viviremos estas fechas de igual manera. Debemos evitar sentimientos de culpa o frustración por no ser como los demás o no haber alcanzado a realizar las metas del año que está por terminar.
- Si hemos sufrido la pérdida de un ser querido: vamos a generar nuevas costumbres y actividades que no asociemos a la persona que ya no está, esto nos permitirá recuperar la ilusión.
- Evitar la soledad: si además de nuestra familia, ampliamos nuestro grupo social, tendremos la oportunidad de hacer diferentes actividades que realmente nos motiven y nos apetezcan, así evitaremos el aislamiento.
- Dedicarnos tiempo a nosotros mismos: normalmente en estas fechas tenemos más tiempo libre y aunque tengamos un mayor número de compromisos que en el resto del año, debemos tener tiempo para reflexionar y hacer un balance del año para regalarnos a nosotros mismos algún gusto o capricho…..
Pero también es necesario estar alerta, si sentimos que la situación de bajo estado de ánimo, estrés o ansiedad persiste más de lo normal o es demasiado intensa, es hora de pedir ayuda y consejo profesional para que nos guíen en este proceso.
La ayuda psicológica nos permitirá conocer y gestionar adecuadamente nuestras emociones para que no lleguen a producirnos ese malestar y la sensación de no controlar la situación, permitiéndonos disfrutar de estas celebraciones de una manera acorde a nuestra situación y preferencias.
Recuerda que lo primordial es encontrar un equilibrio en tu vida, para poder dar y recibir lo mejor en esta época decembrina.
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