
Estos compuestos son una de las formas como el cuerpo obtiene energía de los alimentos. Existen tres tipos: Almidón, azúcar y fibra. Las dietas bajas en carbohidratos son bien conocidas para perder peso.
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¿Sabías que el color también importa?
El almidón son los carbohidratos presentes en alimentos como: el pan, la pasta, las papas y el arroz. Pero estas variedades “color beige” no te hacen bien.
Tampoco los carbohidratos “blancos”, que se encuentran en alimentos azucarados como bebidas gaseosas, y dulces procesados y refinados como los pasteles y galletas.
La mayoría de los almidones y el azúcar en estos carbohidratos beige y blancos se descomponen en glucosa para obtener energía y si comes demasiados, la glucosa se almacena como grasa.
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Entonces, ¿qué comer?
Aquí te dejamos algunos consejos para tu dieta. En primer lugar reduce las harinas, el arroz, papas, pasta, cereales de desayuno, otros granos procesados, pan blanco o negro altamente procesado. Remplázalos con: arroz de coliflor, apio, batata, pan de centeno o negro.
Debes incluir: Huevos, carne, pescado, frutos secos y legumbres. Así como la mitad de cada plato debe ser verde o de colores vivos: vegetales frescos, tomates y berenjenas.
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Carbohidratos saludables
La fibra, que se encuentra en frutas y vegetales, lo que podríamos llamar “carbohidratos verdes”. Estos te mantienen satisfecho, vacían el estómago más lentamente y a menudo son la parte de la planta que te abastece de vitaminas y minerales.
Son buenos para tus dientes y encías, para tu intestino, ya que mantienen el movimiento y alimentación de la flora intestinal.
Otro tipo es el almidón resistente, que se encuentra en alimentos con alto contenido de fibra como lentejas, frijoles y granos enteros no procesados. Éste es difícil de digerir pero de forma positiva: se va directamente a tu colon donde su trabajo principal no es alimentarte sino alimentar a tu flora intestinal.
Una flora intestinal sana está vinculada con una amplia variedad de beneficios, tanto físicos como mentales.
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Por último, te recomendamos, el recalentado, con el cual también puedes convertir los carbohidratos malos en buenos. Por ejemplo; si recalientas almidones como la pasta o el pan tostado del frigorífico, las moléculas se redistribuyen a sí mismas y se vuelven más resistentes, lo que les permite viajar un trayecto más largo en tu intestino para alimentar tu microbioma.
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Source: El Ciudadano

