Los recientes terremotos registrados en distintos puntos de Sudamérica han generado inquietud entre algunas personas ante la posibilidad de que estos movimientos tengan repercusiones en México. Sin embargo, un especialista del Instituto Politécnico Nacional (IPN) descartó que exista una relación directa entre los movimientos telúricos ocurridos en aquella región y la actividad sísmica que se registra en territorio mexicano.
La explicación se encuentra principalmente en las características geológicas y tectónicas de cada región. Aunque México y varios países sudamericanos forman parte de zonas con importante actividad sísmica, los terremotos se producen como consecuencia de procesos relacionados con las placas tectónicas y las fallas ubicadas en cada territorio.
Por ello, la ocurrencia de un terremoto de gran magnitud en Sudamérica no significa que otro movimiento vaya a producirse posteriormente en México. Los sismos no funcionan como una cadena de eventos que necesariamente se propagan de un continente a otro.
El especialista del IPN señaló que es importante diferenciar entre la coincidencia temporal de varios terremotos y una relación causal. Que dos regiones experimenten movimientos sísmicos en periodos cercanos no demuestra que exista una conexión entre ambos fenómenos.
México mantiene su propia actividad sísmica
México es un país con una importante actividad sísmica debido a su ubicación sobre una zona donde interactúan diferentes placas tectónicas. Esta condición explica que los habitantes de diversas entidades, particularmente de las regiones del Pacífico, experimenten movimientos telúricos con relativa frecuencia.
La actividad sísmica mexicana está relacionada principalmente con la interacción de placas como la de Cocos, Rivera, Pacífico y Norteamericana, además de otros sistemas de fallas. Por esta razón, los movimientos que ocurren en territorio nacional deben analizarse de acuerdo con las condiciones tectónicas propias del país.
Los especialistas han insistido en que actualmente no existe un método científico capaz de predecir con precisión cuándo ocurrirá un terremoto. Por ello, ante la posibilidad de un movimiento sísmico, la principal recomendación es mantener medidas de prevención y conocer los protocolos de actuación.
La preocupación generada por los terremotos de Sudamérica también refleja la importancia de contar con información científica confiable. Después de un sismo de gran magnitud, suelen circular en redes sociales versiones que relacionan distintos movimientos ocurridos alrededor del mundo o anticipan nuevos terremotos. Sin embargo, estas afirmaciones no necesariamente tienen sustento científico.
En este sentido, la explicación del experto del IPN busca evitar que la población interprete los terremotos ocurridos en Sudamérica como una señal de que México enfrentará próximamente un movimiento de características similares.
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