La polémica por los sueros vitaminados en Sonora se intensificó tras la muerte de al menos seis personas y la afectación de otras tres en una clínica de la colonia Jesús García.
Un nuevo testimonio de Julio Gaxiola expuso prácticas negligentes y condiciones poco seguras en el establecimiento presuntamente operado por Jesús Maximiniano Verduzco Soto.
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Gaxiola compartió que, pese a sus dudas sobre la efectividad de los sueros vitaminados, accedió a recibir tres aplicaciones por insistencia de familiares.
Desde su llegada, observó irregularidades: niños canalizados, presencia de mosquitos y personal que consumía alimentos mientras manipulaba material médico.
Testimonio de negligencia
El paciente describió un ambiente “zen” con plantas y peceras, pero sin condiciones sanitarias adecuadas. Señaló que las enfermeras comían galletas y aperitivos mientras atendían a los pacientes, lo que le generó desconfianza. Además, mencionó que el médico sugería suspender medicamentos psiquiátricos previamente recetados, lo que consideró riesgoso.
Durante su tercera aplicación, Gaxiola experimentó un episodio alarmante: el suero estaba tan cargado que se quedó profundamente dormido y presentó reflujo de sangre. Fue otra paciente quien lo despertó al notar la situación.
El testimonio cobra relevancia en el contexto de las investigaciones sanitarias, ya que algunos decesos ocurrieron semanas después de recibir los sueros vitaminados.
Aunque Gaxiola no ha presentado complicaciones graves, expresó preocupación por posibles efectos tardíos y recomendó optar por alimentación balanceada, ejercicio y atención médica profesional.
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