Las olas de calor afectan más a las mujeres en términos de mortalidad, pero no por razones biológicas directas, ya que factores sociales y demográficos juegan un papel clave en esta diferencia.
Durante el verano europeo de 2022, un estudio reveló que las muertes relacionadas con el calor fueron un 56% mayores en mujeres que en hombres, basado en datos de 35 países. Alemania, que registró su temporada de calor más letal desde 2016 con cerca de 9,800 muertes hasta julio, muestra un patrón similar.
Te puede interesar: Sobrepeso y cáncer: el vínculo es más fuerte de lo pensado
¿Las hormonas explican la vulnerabilidad femenina?
Se ha sugerido que las mujeres sufren más por el calor debido a diferencias hormonales, menor sudoración y mayor grasa corporal. Sin embargo, expertos como Alexandra Schneider, epidemióloga ambiental, indican que estas diferencias son leves y no explican el exceso de muertes. Las mujeres posmenopáusicas con enfermedades cardiovasculares tienen mayor riesgo, pero factores sociales y de entorno son más determinantes que la biología.
La fisiología no es la causa principal
Toby Mündel, especialista en entornos extremos, señala que edad, tamaño corporal y condición física influyen más que el sexo biológico. Aunque las mujeres sudan menos, compensan con una mejor vasodilatación que ayuda a disipar el calor. Además, durante el embarazo, la capacidad para soportar el calor mejora.
La brecha en la investigación
Existe un déficit significativo de datos sobre mujeres en estudios de calor extremo. Los registros suelen mostrar más ingresos hospitalarios femeninos porque ellas buscan atención médica con mayor frecuencia, no porque sufran más.
Factores sociales y demográficos detrás del riesgo
El Instituto Robert Koch explica que la mayor mortalidad femenina se debe a que hay más mujeres en grupos de edad avanzada. Cuando se ajusta por población, los hombres mayores presentan tasas de mortalidad superiores.
Laurie Parsons, investigador en Reino Unido, destaca que las mujeres pasan entre 30% y 50% más tiempo expuestas a estrés por calor en el trabajo, especialmente en sectores como la construcción y la industria textil. Las condiciones laborales y la falta de pausas adecuadas agravan su riesgo.
Además, las responsabilidades domésticas tras la jornada laboral aumentan la exposición femenina al calor. Parsons subraya que el estrés por calor es una condición social influida por el entorno laboral y doméstico, no solo un fenómeno climático.
Conclusión
La mayor mortalidad femenina en olas de calor responde a factores sociales, demográficos y laborales más que a diferencias biológicas. Reconocer estas causas es vital para diseñar políticas que protejan a los grupos más vulnerables frente al calentamiento global.








