México se ha convertido en un actor relevante dentro de la cadena mundial de suministro de inteligencia artificial (IA), pese a que la adopción de esta tecnología todavía es limitada entre la población. De acuerdo con el Banco Mundial, el país se ubicó el año pasado como el segundo mayor exportador de productos utilizados para construir sistemas de IA, únicamente detrás de China.
El organismo internacional señaló que México forma parte de un grupo de países en desarrollo que se han beneficiado de la creciente inversión en semiconductores, componentes electrónicos y equipos para centros de datos. Además de China y México, entre los principales proveedores de estos productos se encuentran Malasia, Vietnam y Tailandia.
En conjunto, estos países representan una parte fundamental de la infraestructura necesaria para el desarrollo de la inteligencia artificial. El Banco Mundial estima que aproximadamente la mitad de las exportaciones mundiales de productos empleados para construir sistemas de IA provienen de países en desarrollo, lo que demuestra la creciente importancia de estas economías en una industria dominada por grandes empresas tecnológicas.
IA representa oportunidades y riesgos para México
El Informe sobre el Desarrollo Mundial 2026: La Promesa de la Inteligencia Artificial advierte que esta tecnología podría permitir que los países en desarrollo alcancen en una década avances que, de otra manera, podrían tomar hasta un siglo. Sin embargo, para aprovechar ese potencial será necesario reducir las brechas existentes en conectividad, habilidades, capacidad tecnológica y calidad institucional.
El estudio también señala diferencias importantes entre los efectos que la IA podría tener en los mercados laborales. En los países de ingresos bajos y medios, 4.5 por ciento de los empleos existentes están en riesgo de automatización por IA generativa, frente a 14.2 por ciento en las economías de altos ingresos.
Al mismo tiempo, la tecnología podría incrementar considerablemente la productividad. El Banco Mundial calcula que 16.2 por ciento de los empleos en economías en desarrollo podrían beneficiarse significativamente de la IA, una proporción cercana al 18.7 por ciento estimado para los países de altos ingresos.
Para el organismo, la principal oportunidad de la inteligencia artificial en los países en desarrollo no consiste necesariamente en sustituir trabajadores, sino en potenciar sus capacidades. El economista jefe del Grupo Banco Mundial, Indermit Gill, destacó que estas naciones no necesitan desarrollar modelos complejos ni construir enormes centros de datos para comenzar a beneficiarse de la tecnología.
En el caso de México, existe una contradicción entre su papel como proveedor de insumos y la percepción que existe sobre la IA. Una encuesta citada por el organismo señala que 34.6 por ciento de los mexicanos consultados se sienten más preocupados que entusiasmados por la adopción de esta tecnología, mientras que sólo 12.6 por ciento expresa mayor entusiasmo.
El desafío para México será, por tanto, convertir su posición estratégica dentro de la cadena de suministro de IA en mayores beneficios económicos, tecnológicos y sociales, al tiempo que fortalece las capacidades necesarias para aprovechar esta transformación.
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