Más de la mitad de los mexicanos compra ropa de segunda mano, posicionando al país como líder en Latinoamérica. Según un estudio de McCann México y su unidad Truth Finder Consulgency, el 52% de los mexicanos adquiere prendas vintage o usadas, superando el promedio regional y global.
El cambio en el consumo de ropa vintage
Durante años, la ropa de segunda mano se asoció a presupuestos limitados y a un nicho específico. Sin embargo, ahora el valor de estas prendas se basa en su historia, singularidad y reapropiación, dejando atrás la idea de que solo lo nuevo tiene valor.
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La influencia de la generación Z
La generación Z, nacida entre 1997 y 2012, impulsa este cambio. Aunque su poder adquisitivo crece, su lealtad hacia marcas es más volátil. Además, el 47.6% de esta generación en México no tiene empleo formal, por lo que las plataformas digitales se han convertido en un recurso clave para monetizar sus pasiones y generar ingresos.
La cultura de los pequeños caprichos
El estudio revela que el 20% de la generación Z se da un capricho diario y más del 40% destina presupuesto para ello. Estos pequeños gustos no se consideran un lujo, sino una estrategia para sobrellevar la economía actual.







