
El vértigo es una sensación intensa de que todo gira o se mueve a tu alrededor, aun cuando estás completamente quieto. No es lo mismo que el mareo común: el vértigo suele acompañarse de pérdida de equilibrio, náuseas e incluso vómito.
Uno de los tipos más frecuentes es el vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB), que ocurre cuando pequeños cristales del oído interno se desplazan y alteran el sistema del equilibrio.
- También puede estar relacionado con infecciones del oído, migraña vestibular, estrés intenso o problemas neurológicos.
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Entre los síntomas más comunes están:
- Sensación de giro repentino.
- Inestabilidad al caminar.
- Náuseas.
- Movimientos oculares involuntarios.
- Sudoración o palidez.
Para identificarlo, es importante observar si los episodios se activan al cambiar de posición (acostarse, levantarse o girar la cabeza). Si el vértigo dura varios días, es intenso o se acompaña de dificultad para hablar o debilidad, se debe acudir al médico.
En muchos casos, el tratamiento puede incluir maniobras específicas realizadas por un profesional de salud para recolocar los cristales del oído interno. También pueden indicarse medicamentos temporales para controlar síntomas.
Para prevenirlo o reducir episodios, se recomienda:
- Mantener buena hidratación.
- Dormir adecuadamente.
- Evitar movimientos bruscos de cabeza.
- Controlar el estrés.
- Atender oportunamente infecciones del oído.
Especialistas en salud y ciencia señalan que aunque el vértigo puede ser alarmante, la mayoría de los casos son tratables y mejoran con diagnóstico adecuado.
