
Escuchar música es una actividad cotidiana que va más allá del entretenimiento. Diversos estudios han demostrado que tiene efectos positivos en la salud física y mental, influyendo directamente en el estado de ánimo y el bienestar general.
Uno de los principales beneficios es la reducción del estrés. La música puede disminuir los niveles de cortisol, la hormona relacionada con la tensión, ayudando a generar sensaciones de calma y relajación en momentos de presión.
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También se ha comprobado que escuchar música estimula áreas del cerebro vinculadas con la memoria, la concentración y la creatividad. Por ello, muchas personas la utilizan para mejorar su rendimiento en el trabajo o en el estudio.
En el ámbito emocional, la música favorece la liberación de dopamina, neurotransmisor asociado con el placer y la motivación. Esto explica por qué ciertas canciones pueden mejorar el ánimo o generar sensaciones de felicidad.
Además, la música puede tener efectos positivos en la salud cardiovascular, ya que ritmos suaves ayudan a disminuir la frecuencia cardíaca y la presión arterial en situaciones de ansiedad.
Especialistas en salud y ciencia coinciden en que incorporar la música en la rutina diaria puede contribuir al equilibrio entre cuerpo y mente, fortaleciendo el bienestar y la calidad de vida.
