now

mexicoahora.com
Cargando...

Sobre el camino

Por. – Benjamín Bojórquez Olea.

Sinaloa requiere “Cabeza, Corazón y Carácter”.

En un estado donde gobernar implica resistir presiones constantes, la política enfrenta una pregunta incómoda pero necesaria: ¿queremos líderes que caigan bien o gobernantes con temple y seriedad para sostener decisiones difíciles?

El 2027 se aproxima como se aproximan las tormentas en este estado: sin pedir permiso y obligando a todos a definirse. No se trata únicamente de quién ocupará la oficina más refrigerada de Sinaloa, sino de algo mucho más incómodo y profundo: qué tipo de cabeza, qué tamaño de corazón y, sobre todo, qué densidad de carácter se necesita para gobernar un territorio históricamente bronco, complejo e indómito.

Porque gobernar Sinaloa no es un concurso de simpatías. Aquí la política no se mide por sonrisas ensayadas ni por discursos que se evaporan en cuanto apagan los micrófonos. Se mide por la capacidad de sostener decisiones cuando arrecian las presiones, cuando el conflicto no se puede evadir y cuando la realidad no concede treguas. Gobernar, en este contexto, es un acto de resistencia intelectual, emocional y ética.

En ese escenario —incómodo para muchos, pero profundamente real— aparece el nombre del senador sinaloense Enrique Inzunza Cázarez. Un perfil que no busca caerle bien a todos. Y quizá, justamente por eso, resulta pertinente. En tiempos donde la empatía suele confundirse con complacencia y la cercanía con debilidad, el senador Inzunza representa otra lógica: la de la preparación técnica, la productividad institucional y una frialdad estratégica que no huye del conflicto, sino que lo entiende, lo administra y lo enfrenta con resultados.

Su formación jurídica no es un simple adorno curricular ni una pose intelectual. Es una estructura mental. Una manera de entender que el poder no se improvisa y que el Estado no se gobierna a impulso, sino con método. Cabeza para decidir, corazón para comprender y carácter para sostener y resolver problemas. El senadorInzunza no grita para imponerse ni se diluye para agradar. Sabe guardar distancia cuando conviene y construir acuerdos cuando es necesario. Esa dualidad —humanidad sin ingenuidad, sagacidad sin cinismo— es un amortiguador raro en la política sinaloense, donde suele confundirse firmeza con soberbia y sensibilidad con debilidad.

Su nombre provoca reacciones encontradas. No genera unanimidades, y eso incomoda a muchos. Pero los estados broncos no se transforman con consensos artificiales ni con liderazgos diseñados para la ovación permanente. Se transforman con personas capaces de soportar la incomodidad, de decir no cuando es necesario y de asumir costos sin esconder la mano. Sinaloa no necesita un gobernador simpático; necesita uno con agallas. Alguien que entienda que gobernar también es poner límites y cargar con el peso de decisiones impopulares pero necesarias.

Sin apariencias ni hipocresía, Enrique Inzunza Cázarez no juega al corto plazo ni a la popularidad inmediata. Juega al largo aliento. Y eso, en un estado acostumbrado al vértigo y a la política del instante, resulta incómodo. A veces, la serenidad no es tibieza; es la forma más sofisticada del coraje. Y Sinaloa, hoy más que nunca, necesita cabeza fría antes que discursos calientes; corazón para entender al pueblo y carácter para sostenerlo cuando las decisiones duelen.

GOTITAS DE AGUA:

Sinaloa no está para experimentos ni para liderazgos de vitrina. Este es un estado áspero, de realidades duras, donde gobernar exige resultados, sí, pero también cabeza fría. Se necesita templanza para no doblarse y carácter para no extraviarse. Alguien que entienda que el poder no es caricia, sino carga; no aplauso, sino responsabilidad. Porque aquí no gobierna quien más gusta, sino quien más resiste. Y en tiempos donde muchos buscan caer bien, Sinaloa necesita —con urgencia— a quien sepa sostener el timón cuando el mar se embravece. Gobernar este estado no es para tibios: es para quienes tienen carácter, producto de gallina… y el valor de ejercerlo. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos el lunes”…                                 

The post Sobre el camino appeared first on Primero Editores.

Related Articles

Cargando...

Latest Articles

Cargando...

Sobre el camino

Por. – Benjamín Bojórquez Olea.

Sinaloa requiere “Cabeza, Corazón y Carácter”.

En un estado donde gobernar implica resistir presiones constantes, la política enfrenta una pregunta incómoda pero necesaria: ¿queremos líderes que caigan bien o gobernantes con temple y seriedad para sostener decisiones difíciles?

El 2027 se aproxima como se aproximan las tormentas en este estado: sin pedir permiso y obligando a todos a definirse. No se trata únicamente de quién ocupará la oficina más refrigerada de Sinaloa, sino de algo mucho más incómodo y profundo: qué tipo de cabeza, qué tamaño de corazón y, sobre todo, qué densidad de carácter se necesita para gobernar un territorio históricamente bronco, complejo e indómito.

Porque gobernar Sinaloa no es un concurso de simpatías. Aquí la política no se mide por sonrisas ensayadas ni por discursos que se evaporan en cuanto apagan los micrófonos. Se mide por la capacidad de sostener decisiones cuando arrecian las presiones, cuando el conflicto no se puede evadir y cuando la realidad no concede treguas. Gobernar, en este contexto, es un acto de resistencia intelectual, emocional y ética.

En ese escenario —incómodo para muchos, pero profundamente real— aparece el nombre del senador sinaloense Enrique Inzunza Cázarez. Un perfil que no busca caerle bien a todos. Y quizá, justamente por eso, resulta pertinente. En tiempos donde la empatía suele confundirse con complacencia y la cercanía con debilidad, el senador Inzunza representa otra lógica: la de la preparación técnica, la productividad institucional y una frialdad estratégica que no huye del conflicto, sino que lo entiende, lo administra y lo enfrenta con resultados.

Su formación jurídica no es un simple adorno curricular ni una pose intelectual. Es una estructura mental. Una manera de entender que el poder no se improvisa y que el Estado no se gobierna a impulso, sino con método. Cabeza para decidir, corazón para comprender y carácter para sostener y resolver problemas. El senadorInzunza no grita para imponerse ni se diluye para agradar. Sabe guardar distancia cuando conviene y construir acuerdos cuando es necesario. Esa dualidad —humanidad sin ingenuidad, sagacidad sin cinismo— es un amortiguador raro en la política sinaloense, donde suele confundirse firmeza con soberbia y sensibilidad con debilidad.

Su nombre provoca reacciones encontradas. No genera unanimidades, y eso incomoda a muchos. Pero los estados broncos no se transforman con consensos artificiales ni con liderazgos diseñados para la ovación permanente. Se transforman con personas capaces de soportar la incomodidad, de decir no cuando es necesario y de asumir costos sin esconder la mano. Sinaloa no necesita un gobernador simpático; necesita uno con agallas. Alguien que entienda que gobernar también es poner límites y cargar con el peso de decisiones impopulares pero necesarias.

Sin apariencias ni hipocresía, Enrique Inzunza Cázarez no juega al corto plazo ni a la popularidad inmediata. Juega al largo aliento. Y eso, en un estado acostumbrado al vértigo y a la política del instante, resulta incómodo. A veces, la serenidad no es tibieza; es la forma más sofisticada del coraje. Y Sinaloa, hoy más que nunca, necesita cabeza fría antes que discursos calientes; corazón para entender al pueblo y carácter para sostenerlo cuando las decisiones duelen.

GOTITAS DE AGUA:

Sinaloa no está para experimentos ni para liderazgos de vitrina. Este es un estado áspero, de realidades duras, donde gobernar exige resultados, sí, pero también cabeza fría. Se necesita templanza para no doblarse y carácter para no extraviarse. Alguien que entienda que el poder no es caricia, sino carga; no aplauso, sino responsabilidad. Porque aquí no gobierna quien más gusta, sino quien más resiste. Y en tiempos donde muchos buscan caer bien, Sinaloa necesita —con urgencia— a quien sepa sostener el timón cuando el mar se embravece. Gobernar este estado no es para tibios: es para quienes tienen carácter, producto de gallina… y el valor de ejercerlo. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos el lunes”…                                 

The post Sobre el camino appeared first on Primero Editores.

Related Articles

Stay Connected

0FansLike
0FollowersFollow
0SubscribersSubscribe
Cargando...

Latest Articles

Cargando...