Estados Unidos advirtió que no permanecerá inactivo ante la declaración de Daniel Ortega de que no habrá más elecciones en Nicaragua. La comunidad internacional observa con preocupación esta medida que afecta la democracia en el país centroamericano.
Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU., expresó en la red social X que el gobierno estadounidense y la comunidad internacional no se quedarán “de brazos cruzados mientras la dictadura de (Rosario) Murillo y (Daniel) Ortega intensifica la represión interna y genera una inestabilidad que amenaza la seguridad nacional de Estados Unidos”.
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Estas declaraciones respondieron a un anuncio de Ortega el domingo, durante un acto en Managua por el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, donde afirmó: “Que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones”. Ortega justificó que no habrá comicios para evitar que la oposición intente “atrapar el gobierno, atrapar el poder”.
Medidas y discurso oficialista
El presidente nicaragüense adelantó que la Asamblea Nacional, controlada por el oficialismo, aprobará leyes para bloquear a los opositores, a quienes calificó de “golpistas” y “vendepatria“. Aseguró que, pese a cualquier financiamiento extranjero, no podrán lograr sus objetivos.
Rubio calificó estas palabras como muestra de “cobardía y temor a la voluntad del pueblo nicaragüense”. En un comunicado titulado “Una llamada a la acción”, el Departamento de Estado señaló que estas declaraciones “dejan al descubierto la verdadera naturaleza autoritaria” de Ortega y Murillo, quienes “han abandonado incluso la apariencia de contar con el consentimiento popular”.
Impacto y condenas internacionales
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental (WOLA) solicitó colaboración internacional para garantizar elecciones libres en Nicaragua. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) calificó el anuncio como “incompatible con los principios de democracia representativa”.
La oposición nicaragüense considera que estas declaraciones confirman el fin de la democracia en el país. Félix Maradiaga, excandidato presidencial en 2021, señaló que Ortega “enterró la democracia nicaragüense hace ya mucho tiempo” y que su mensaje revela la caída de la supuesta legalidad que mantenía.
El partido Renacer afirmó que el régimen “deja de fingir que existe competencia política y confirma públicamente que desde hace años no gobierna por el consentimiento de los ciudadanos, sino por la fuerza”.
Contexto electoral y acusaciones de fraude
Las elecciones presidenciales estaban previstas para finales de 2026, pero una reforma constitucional aprobada el año pasado pospuso los comicios hasta 2027. Sin embargo, el anuncio de Ortega sugiere que ni siquiera se realizarán.
Observadores internacionales han denunciado fraude en elecciones anteriores, como las de 2021, marcadas por la ausencia de candidatos opositores tras detenciones masivas. El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) obtuvo entonces el 75.92% de los votos, resultado rechazado por gran parte de la comunidad internacional, que calificó los comicios de “pantomima“.
Trayectoria de Ortega y reformas recientes
Daniel Ortega ha dirigido Nicaragua durante casi tres décadas, con un paréntesis tras perder las elecciones de 1990. Desde su regreso en 2007, ha mantenido el poder mediante una combinación de represión y reformas legales que han limitado la oposición.
En 2025, impulsó una reforma constitucional que convirtió a Rosario Murillo en copresidenta, extendió el período presidencial y eliminó contrapesos institucionales. Estas modificaciones recibieron críticas de Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA), Estados Unidos, el Parlamento Europeo y sectores opositores.








