La huelga en el Nacional Monte de Piedad ha detenido sus operaciones por más de siete meses, dejando en riesgo los préstamos prendarios y la recuperación de bienes empeñados.
Miles de personas que acudieron al Nacional Monte de Piedad para obtener liquidez inmediata enfrentan ahora la amenaza de perder las prendas que dejaron en garantía. La suspensión de actividades ha complicado el pago, refrendo y recuperación de objetos empeñados, generando incertidumbre entre los usuarios.
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Esta situación afecta principalmente a trabajadores, amas de casa y pequeños comerciantes que dependen de estos préstamos para cubrir gastos médicos, educativos o imprevistos.
Acumulación de intereses y aumento de costos
A pesar del cierre temporal de sucursales, los intereses continúan acumulándose. Usuarios denuncian que los costos por almacenamiento y refrendo han aumentado, incrementando la deuda total. La imposibilidad de acceder a nuevos financiamientos o recuperar herramientas de trabajo empeñadas genera estrés financiero en hogares vulnerables.
Ante esta contingencia, muchos recurren a prestamistas informales o casas de empeño privadas con tasas de interés más elevadas.
Medidas para mitigar el impacto
El Nacional Monte de Piedad ha implementado una reestructuración en el calendario de pagos, prorrogando fechas límite y el pase a almoneda para evitar pérdidas patrimoniales. También ha diversificado los canales de pago, permitiendo abonos vía aplicación móvil, transferencias electrónicas y tiendas de conveniencia.
No obstante, aunque los usuarios puedan liquidar sus deudas, la entrega física de los objetos empeñados sigue suspendida hasta que termine la huelga.








