Marx Arriaga, conocido por su activismo y participación en movilizaciones sociales, abandonó pacíficamente las instalaciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) luego de permanecer cuatro días atrincherado en las oficinas del edificio central, en la Ciudad de México. Su protesta generó atención mediática y tensiones con autoridades educativas y policiacas.
La situación inició cuando Arriaga ingresó a las oficinas de la SEP para exigir respuestas a una serie de demandas relacionadas con políticas educativas, transparencia en la asignación de recursos y supuestos casos de injusticias laborales dentro del sistema educativo federal. Al no recibir una respuesta inmediata ni directa por parte de las autoridades, decidió mantenerse en el interior de las instalaciones, dando inicio a una protesta prolongada que se extendió durante varios días.
Durante el tiempo que permaneció atrincherado, Arriaga recibió apoyo de familiares, estudiantes y simpatizantes, quienes se reunieron en las inmediaciones de la SEP para respaldar su esfuerzo y colocar mantas y mensajes de respaldo que llamaban a las autoridades a atender sus demandas. En varios momentos del conflicto se realizaron diálogos con representantes de la Secretaría, aunque no se llegó a acuerdos definitivos en los primeros días.
Finalmente, después de cuatro días de estancia interna, Arriaga decidió salir de las oficinas acompañado de representantes legales y de organizaciones civiles que hicieron de intermediarios en las negociaciones con la SEP. Al salir, llamó a mantener el diálogo con las autoridades educativas y reiteró sus exigencias de mayor apertura, mecanismos de transparencia y atención a casos específicos de docentes y personal administrativo.
Las autoridades de la SEP emitieron un comunicado en el que agradecieron que la situación se resolviera de manera pacífica y sin confrontación, y señalaron que se revisarán algunos de los puntos planteados por Arriaga, aunque sin establecer compromisos inmediatos sobre cambios concretos.
La salida de Arriaga puso fin a una protesta que captó la atención en redes sociales y espacios públicos, suscitando debates sobre la relación entre movimientos sociales y las instituciones educativas federales, así como la manera en que se abordan las demandas del personal docente y administrativo.
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