La fuerte competencia entre otras cadenas de hamburguesas, restaurantes de diferentes categorías de comida, incluso puestos del mercado informal ocasionaron el abaratamiento de los productos de Burger King – donde ciertas unidades son operadas por Alsea en México-, disminuyendo al mismo tiempo la calidad de sus productos, provocando una menor rentabilidad para la marca y el cierre de sucursales en el país.
En el mercado mexicano, la marca ha bajado la cortina de 23 restaurantes en aproximadamente nueve meses, pues al cierre de 2017 había 452 unidades, mientras que el tercer trimestre de 2018 disminuyó a 429.
En España sólo se cerró una sucursal en el mismo tiempo, para llegar a 60; en tanto, Argentina abrió ocho restaurantes, alcanzando los 117; en Chile se inauguraron cuatro a 43; y Colombia sumó 16 unidades, sin registrar cambios.
“Cuando entras a una guerra de precios, entras a que tenga un precio más bajo y eso te lleva a una hamburguesa que no es la mejor… Al existir tantas opciones de comida, el cliente empieza a dejar la categoría”, comentó Renzo Casillo, director general de Alsea, en entrevista.
Por lo anterior, la lealtad de la marca empezó a caer, ocasionando una disminución en visitas.
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