López Obrador y la  clase media, otra vez

López Obrador y la  clase media, otra vez

 · octubre 16, 2021 5:15 pm

Murilo Kuschick[1]

Realmente  el presidente López Obrador es todo un espectáculo tanto por sus ocurrencias, como por sus declaraciones, ya que logra lo que muchos presidentes no han podido: tener y presentar sin empacho sus ideas y conceptos, lo que es de agradecerse, pues los últimos presidentes han sido carentes de ideas, de expresar y decir cosa sin tener una idea clara hacia donde querían ir y adónde llegar como país,  como en el caso de Fox,  que abría la boca sin que esta estuviera conectada con su cerebro y luego necesitaba alguien que dijera lo que él quiso decir, además de que mostraba su ignorancia a cada rato, como nombrar al famoso escritor que sólo él conocía Jorge Luis Borgues (sic)  o,  como Peña Nieto que la abría sólo si había un guion para que pudiera leer.

López Obrador ha reinventado el debate ideológico, ha construido enemigos, ha derrotado molinos de viento, y como buen megalómano, siempre tiene la razón, así en el mundo de la fantasía en una Disneylandia cimarrona o como un Big Brother sólo quiere dar y recibir buenas noticias, como en la película “La vida es Bella” en donde Roberto Benigni es llevado a un campo de exterminio nazi, pero no quiere decir la verdad a su hijo y le construye un mundo de fantasía, por tanto la realidad es nociva y resulta más agradable soñar.

Todo esto lo decimos, ya que en sus peroratas mañaneras ha vuelto a las andadas y se ha dirigido a  su enemigo predilecto, a la clase media, pero ahora  con nombre y apellido,  los habitantes de la apacible, aburrida colonia del Valle, nada que ver con la Buenos Aires, Tepito, esta colonia en donde nada pasa es más conservadora que Las Lomas, podría usted creer,  ya que en  Las Lomas vive su cuate Bartlett, hasta  Carlos Slim, entre otros, pero en la del Valle sólo hay panistas, católicos recalcitrantes, conservadores, y finalmente no les puede ofrecer ni una beca para Adultos Mayores o Jóvenes Construyendo el Futuro, además son individualistas, egoístas, oportunistas y aspiracionistas (sic), lo que significa que no se sacrifican, ni echan una mano a sus hermanos en desgracia y sólo piensan en ellos; mientras que López Obrador y los pobres o menos agraciados son un ejemplo de amor al prójimo, de sacrificio por el otro, ni en el pensamiento se alejan del ideal moral que pregona López Obrador.

Claro, a veces les da por linchar salvajemente  a unos roba chicos o quemar vivos a unos encuestadores que simplemente hacían su labor en un pueblo, o son trabajadores del INEGI, o cuando instigados por un  cura, otro predicador defensor de la moral y de los buenos principios matan a jóvenes en el pueblo de Canoa, estado de Puebla a los pies de la Malinche.

Así López Obrador, porque no llamarlo de Torito, -como en las célebres películas de Ismael Rodríguez- idealiza a los pobres y los ve como unos seres angelicales que son capaces de quitarse la camisa para ayudar a sus vecinos, mientras que los ricos ah, éstos ricos sólo piensan en aumentar su peculio, sin saber que esto es cosa del demonio, mientras que según el catecismo de López  no aspirar, no tener dinero, ni más de un par de zapatos es la receta correcta para llegar al paraíso, por tanto un presidente no puede asumirse como dueño de  la verdad, así como proponer un estilo de vida y consumo y pregonarlo como bueno para una sociedad multiclasista, al mismo tiempo que sataniza a  los miembros de una clase que no se apegan a sus valores y su Inquisición ya que como Frei Savonarola no persiguen los objetivos por él establecidos.

Por tanto, López Obrador como profeta de un nuevo culto  propone un cristianismo en donde la riqueza y  los  frutos  del trabajo  no deben ser ni disfrutados, ni tampoco  ser exhibidos esto es propio de los gringos que desean disfrutar de manera individual de su riqueza, esto es ser egoísta, para López la riqueza debe ser redistribuida, ni aspirada, ni exaltada.

“Esto de que se tiene como doctrina la hipocresía es bastante extendido en sectores de la población, no necesariamente los más ricos, también en sectores de clase media, aspiracionistas. Hay más pensamiento conservador en la colonia Del Valle que en ‘Las Lomas’”, dijo en la mañanera.

‘Sin embargo, remarcó que la mayoría de las y los mexicanos no comparte esta idea porque “el pueblo” reconoce que este tipo de ideología está ligada con el individualismo, clasismo y racismo”.

Esto es que, sin deberla ni temerla, aseveró sin tener pruebas ni elementos para sostener sus dichos que el “pueblo” no es racista ni clasista, pese a que existen demasiadas frases y expresiones racistas que utilizan miembros del pueblo, como “es prietito pero está bonito”, “está güerito”, “cuando nació estaba muy blanquito”, “hay que mejorar la raza”, “trabajar como negro, para vivir como blanco”, “no tiene la culpa el indio sino quien lo hace compadre”, “prietas hasta las mulas son buenas”.

Todo este conjunto de sabiduría popular muestra pues lo grados tanto de racismo y de clasismo que existe en nuestra sociedad y que no podríamos decir que fueron inventados por la clase media que, finalmente también hace parte del pueblo, por lo tanto, si bien que no ceja en sus intentos de mejorar la plana y no sólo gobernar, sino en generar un nuevo catecismo, un nuevo padre Ripalda que no se da cuenta que en las sociedades modernas y de democracia representativa la moral es un asunto privado y nadie tiene el derecho de decir cómo deben vivir los demás y que él debería seguir los preceptos de este presidente que él dice admirar

“Entre los pueblos, como entre las naciones, el respeto ajeno es la paz”, como dicen que dijo Benito Juárez.

 

[1] Profesor-Investigador, Departamento de Sociología, UAM-Azcapotzalco, [email protected]