La UNAM, el neoliberalismo, los chairos y los fifís

La UNAM, el neoliberalismo, los chairos y los fifís

 · noviembre 2, 2021 8:00 pm

Murilo Kuschick[1]

En los años setenta, el movimiento estudiantil que tuviera su momento culminante con la matanza del  dos de octubre de 1968, y luego con el Jueves de Corpus, del diez de junio de 1971, tuvo grandes repercusiones en las escuelas y  facultades de la UNAM, así como en la mayor parte de las escuelas universitarias del país, con la generación de un amplio movimiento que generó grandes dosis de radicalismo en los centros universitarios que tenía serios propósitos de lograr el cambio social, y, porque no, el establecimiento de un gobierno popular.

Empero, antes de que esto sucediera, era necesario implementar un conjunto de medidas, principalmente lograr la alianza entre  el movimiento estudiantil, los obreros, y los campesinos bajo la conducción del Partido Comunista en sus distintas variantes, tanto marxistas-leninistas, así como trotskistas, maoístas y hasta fracciones que estaban inspirados por Kim Il Sung el líder de  Corea del Norte, además de él estaba el libro rojo de Mao Dze Dong,  y las obras completas de Lenin en varios tomos, la lectura de El Capital era bibliografía obligatoria y la curricula de la escuela de Economía de la  licenciatura de Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y  Sociales, así como en la Escuela Nacional de Antropología e Historia estaba repleta de las lecturas marxistas y había  una clara  división entre  la bibliografía “burguesa” lo que significaba leer a Max Weber, Talcott Parsons, Robert Merton o seguir las enseñanzas del estructuralismo  Louis Althusser, Balibar, etc.

Uno de sus objetivos era lograr establecer la composición de clases en la sociedad mexicana y encontrar aquellas que serían los aliados del proletariado en la tarea revolucionario, entre ellos estaba los campesinos –saco de papas- como lo había definido Marx en El 18 Brumario de Luis Bonaparte y los indígenas.

En esta atmósfera  estudió López Obrador la licenciatura en Sociología  y tuvo de maestro a Enrique González Pedrero, su esposa Julieta Campos que tabasqueño cómo él quería cambiar  las estructuras, pero  haciendo uso de la estructura política existente, esto es, mediante el Partido Revolucionario Institucional se puede decir que la pugna  con respecto a la formación de una ciencia neoliberal en contraposición con una progresista de formación marxista y con elementos populistas se encuentra enraizada y es propia de la formación intelectual política y social que ha existido por muchos años al interior de la UNAM y en distintas casas de estudio universitarias.

La mayoría de sus egresados se han nutrido de múltiples fórmulas y corrientes de pensamiento teniendo como  objetivo distintos propósitos y casi siempre un compromiso para lograr el cambio social y acabar con la desigualdad.

Si bien los años setenta y los ochenta estuvieron influidos por el pensamiento y la tradición marxista con la caída del Muro de Berlín en 1989 y la desaparición de la Unión Soviética en 1993 comenzó un lento y continuo proceso deshielo y las corrientes marxistas que eran hegemónicas dejaron de serlo, de la misma manera las modalidades para acceder a becas, apoyos para la investigación fueron modificándose, así como los profesores e investigadores mediante los patrocinios del CONACYT pudieron ser becados e estudiar en el extranjero, así como se creó el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), así como otras instancias que dotaban de apoyos a los maestros e investigadores, es posible que esto les posibilitó nuevas posibilidades de  ingresos y acceso a bienes de consumo, empero, este acceso fue  accesible tanto a aquellos con formación liberal, como a los progresistas, los incentivos individualistas y “burgueses” no distinguía las ideologías que cada quien dentro de la academia profesaba, así que tanto unos como otros no sólo recibieron los recursos y los tramitaron, sino que muchos ingresaron a las corrientes progresistas del partido hegemónico, así como a las distintas corrientes que luego  posibilitaron la aparición de la  Corriente Democrática que lanzó la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988 y después posibilitó la aparición del PRD y que finalmente  como consecuencia abrigó a la persona de López Obrador fruto de éstas contradicciones teóricas y prácticas cuyo uno de sus resultados es Morena que si bien no tenga sectores como el PRI tiene distintas corrientes que a su interior luchan por distintos modelos  y chairos y fifís se encuentran ahí entrelazados.

¿Es posible que la UNAM se haya aburguesado como dice López Obrador? O, que estas tendencias siempre  ahí han convivido ya que la propia UNAM, así como los distintos centros de enseñanza han albergado varias opciones teóricas, como decíamos con anterioridad, la ciencia no puede ser  liberal, neoliberal, burguesa o proletaria, no tiene signo de clase o de estrato social, sino que la sociedad occidental ha producido distintas orientaciones teóricas que en la práctica han procurado diferentes soluciones para los problemas que aquejan a la sociedad, error cometería alguna de estas corrientes se intentara como se hizo en los años setenta acallar o sacar del recinto universitario alguna de éstas tendencias filosóficas, liberales, neoliberales, populistas y marxistas han convivido y han sido parte de una lucha que no podrá  ser terminada por decreto o por la voluntad de su Serenísima Alteza el presidente López Obrador que tiene finalmente un término mientras que la UNAM y las distintas escuelas y universidades seguirán  existiendo con éstas y nuevas  contradicciones, corrientes de pensamiento como hasta ahora lo han hecho pese a que esto no signifique que la injusticia y la desigualdad propia del modelo que hace posible este enfrentamiento siga existiendo.

[1] Profesor-Investigador, Departamento de Sociología, UAM-Azcapotzalco,[email protected]