Iturbide y la independencia de México

Iturbide y la independencia de México

 · octubre 5, 2021 8:44 pm

Murilo Kuschick[1]

La Nueva España fue en su momento la gran joya de la corona española, y de  sus colonias era la más importante, ya que poseía un territorio que casi llegaba a los 5 millones de kilómetros cuadrados. Ni los Estados Unidos, y sólo  Brasil, la principal colonia portuguesa en América, la superaba en territorio.

Empero, en lo tocante a las riquezas, la Nueva España era la principal productora de plata en el mundo y con ella se acuñaban las monedas que España utilizaba, el peso mexicano era la moneda que servía como referente para varios países, como es el caso del dólar americano.

Rápidamente, a partir de la Independencia de México fraguada por la Guerra de Independencia que sólo tendrá fin hasta 1821, cuando el general  Agustín de Iturbide logra consolidar una alianza con los independistas y con Vicente Guerrero, -el único general que quedaba de los que habían luchado por la independencia de México después de la desaparición de Miguel Hidalgo y Costilla y de José María Morelos y Pavón-,  y con ellos firmará el Plan de Iguala y la formación del  Ejército Trigarante, llamado así ya que postula las Tres Garantías (religión, independencia y unión).

  1. Establecer la Independencia de México del régimen de España.
  2. Imponer la religión católica como religión única y absoluta en México.
  3. Establecer la unión de todos los individuos, es decir, imponer igualdad social entre americanos, españoles, africanos o asiáticos.

El Plan de Iguala se integró con 17 artículos que se conocieron también como los Tratados de Córdoba, de acuerdo con los cuales en el aspecto político se establecía que México, como nación independiente, adoptaría el régimen de monarquía constitucional y la corona sería otorgada a Fernando VII, miembro de la Casa de los Borbones, o por algún otro infante de España.

Mientras llegaba el nuevo rey se creaba una Junta de Gobierno para gobernar la nación y llamó a unas cortes constituyentes para redactar la nueva constitución. Le confirió al antiguo virreinato de Nueva España su primer nombre como nación independiente: Imperio Mejicano.

Es por lo tanto un gran logro el que obtiene Iturbide al negociar junto a los demás miembros de las fuerzas que luchaban por la independencia una unión que permitió que finalmente se lograra la separación de México de la corona Española, aun cuando el país sería una monarquía bajo el gobierno de  Fernando VII, lo que muestra cómo los distintos grupos que planteaban la separación del país de  España no eran precisamente republicanos, ni tampoco partidarios de las ideas liberales  como se ha intentado plantear, de ahí que va a apoyar el hecho que Iturbide sea proclamado Emperador de Méjico para evitar que un peninsular lo haga, empero la malas condiciones bajo las cuales comienza la monarquía, ya que no hay recursos pues la gran parte de ellos están bajo las manos del clero y de los españoles.

De ahí que otros independistas como Guadalupe Victoria, nombre adoptado por  José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix quien será el primer presidente de México planteaba la expulsión de “gachupines”, cosa que fue impedida por Vicente Guerrero a la postre tercer presidente de México que finalmente será  fusilado después que es hecho prisionero en el Puerto de Acapulco.

Lo que resulta interesante en la compleja historia de México es animadversión  que existe hacia la figura de Iturbide  quien pese a sus tropiezos, oportunismo e intereses oscuros va a consolidar la independencia del país situación que se manifestó entre los distintos historiadores que han  escrito con respecto a las batallas mediante las cuales se fraguó la independencia mexicana más allá de las modalidades románticas con las que la historia oficial no sólo ha vestido de héroe a la figura notable de Miguel Hidalgo y Costilla, cuándo éste va ser responsable de la masacre de varios españoles en la famosa toma de la Alhóndiga de Granadinos,  su incapacidad para dirigir y organizar a un ejército popular que si bien logra algunas victorias en el desarrollo de la lucha  puede ser señalado como el culpable por no tomar a la ciudad de México cuando estaba a sus puertas y con un ejército realista prácticamente vencido.

De ahí que las sucesivas derrotas del ejército de Hidalgo que era más bien un amasijo de los grupos y clases de los más desposeídos de México que con la promesa de   entregar a la corona de la Nueva España a Fernando VII mantener  la primacía de la religión católica apostólica y romana el fin de la esclavitud, la discriminación que había con respecto a los criollos, indígenas y demás castas; sin embargo, será hasta con la unión entre Agustín de Iturbide y en el gobierno republicano de Guadalupe Victoria que se decreta el fin de la esclavitud y  la igualdad entre las razas y castas que habitan a la Nueva España.

Así que el destierro y  el olvido a Iturbide es una mancha muy importante  que  si bien el gobierno de López  Obrador no pretende reivindicar con la celebración y el montaje que llevará a cabo el día de hoy (27 de septiembre) el Ejército Mexicano en el zócalo capitalino  después de un ágape de antojitos mexicanos, tacos al pastor y  regados con aguas de horchata y   Jamaica en donde se mostrará la triunfal entrada de un ejército de grandes proporciones más de 100,000 hombres que eran comandados por Agustín de Iturbide que a la postre sería investido como emperador, talvez esta situación provocara que fuera visto como un  conservador oportunista y un usurpador, cosa que rápidamente será corregida, pues su  reinado no ha  de durar más allá de dos años siendo destituido por un joven militar Antonio de Santa Anna que va apoyar la proclamación de la república que tendrá a Guadalupe Victoria como su primer presidente que si bien logra terminar su  sexenio de 1824 a 1829, siendo sucedido por Vicente  Guerrero.

Pese a los agitados años de inicio de la vida independista de México, de su descomunal territorio que incluía territorios que iban del  Golfo de México al Pacífico, la Alta y la Baja California hasta la frontera con los territorios nevados de  las márgenes del río Colorado hasta las planicies áridas de Utah, áreas que fueran anexadas a los Estados Unidos después de la guerra México-Estados Unidos por los tratados de Guadalupe de 1848; de ahí que la historia de la independencia de México y la reivindicación de la figura de Iturbide con sus  defectos y errores es importante para poder entender la configuración actual del país y no pensar que el logro de la tan anhelada independencia sea fruto de unos impolutos héroes que como figuras míticas  que sin traiciones y bajas pasiones lograron acceder a éstos propósitos.

[1] Profesor- investigador, Departamento de Sociología, UAM-Azcapotzalco, [email protected]