El año de las efemérides y del porvenir

El año de las efemérides y del porvenir

 · septiembre 25, 2021 3:51 pm

Murilo Kuschick[1]

Parece ser una ley de las administraciones públicas y de los gobiernos, desde que la humanidad inventó al gobierno, el poder y la necesidad de que alguien gobernara y que los demás siguieran a los líderes sean ellos de carácter religioso,  paternalista, carismático o civil, que estos gobernantes o  lideres pudieran  avistar el futuro al mismo tiempo que dan una lectura al pasado; las ideologías y los distintos discursos y relatos sean ellos del mito de la nación elegida por Dios en el caso de los judíos, los mitos de los romanos, la Revolución francesa,  el Destino Manifiesto,  y la Doctrina Monroe en los Estados Unidos, hasta el águila que se come la serpiente arriba de un nopal en el caso de los mexica y su llegada no muy triunfal al Valle de México después de su mítico peregrinar.

Por lo tanto, la vida cotidiana y su sinsentido debe encontrar algún momento de gloria y la posibilidad antes de la decadencia que los hijos de Israel lleguen a la tierra prometida de Canaán, de las misma manera el mito del eterno retorno o el sueño americano, todos ellos prometen la realización y la llegada a la tierra  prometida en donde  va a manar  o llover leche, miel y pan y se nos quitará  el castigo que nos fue impuesto a nuestros padres primigenios : “Ganarás el Pan con el sudor de tú Frente”.

Así pues desde tiempos memorables el mito de lograr un futuro ausente de privaciones y pleno de realizaciones ha sido el sueño  de los habitantes del planeta y de sus distintas naciones, y éstas narrativas tienen la capacidad de  unificar al “pueblo” alrededor de una utopía que no sólo se ve distante, sino que cada vez más encuentra dificultades para su realización.

Esta dimensión utópica no se encuentra ausente en el gobierno de la 4T, que mediante discurso ideológico quiere unificar una ética y una estética en donde los próceres de la Patria en estricto orden desde el  cura Hidalgo, Benito Juárez,  Francisco I. Madero, hasta Lázaro Cárdenas, y ahora López Obrador, han seguido un mismo guion en la búsqueda de liberar a México de su triste presente, pero grandioso futuro.

En este sentido, se puede hacer un recuento de la casualidad que nos brinda el año 2021 para celebrar distintas efemérides, reales o ficticias, que el calendario nos coloca y empareja con la finalidad de aminorar una vida cotidiana plagada de acontecimientos triviales, chuscos, y por qué no violentos y tan exentos de glamour.

Ya nos había dicho Octavio Paz en El Laberinto de la Soledad que el mexicano ama salir de su soledad, de su anonimato, con la fiesta, esta admirable posibilidad de abstraerse de la monotonía al abrazar, beber, comer y gritar “Viva a México” y esta posibilidad única la encontramos en la celebración de la fundación de Tenochtitlan en mayo de  1321, su caída con la llegada de Hernán Cortés el 13 de agosto de 1521, aun cuando este gobierno transforma la derrota en victoria y proclama el día del inicio de la “Resistencia Indígena”, al mismo tiempo este 15 de septiembre  el 211 aniversario del inicio de la Independencia de México a  manos del cura Hidalgo y por fin el 27 de septiembre  la “consumación” de la Independencia a manos del General Agustín de Iturbide que luego se  erigiría como el primer emperador  Mexicano, ya que el movimiento de independencia instituyó que el  sonido “sh” con el que se escribía “Meshico” y que  después la Real Academia de la Lengua lo cambió a “Méjico” fuera escrito con “x” de ahí “México”, por lo tanto el nacionalismo y el patriotismo aun cuando la experiencia imperial fue efímera ya que en 1823, Iturbide tuvo que abdicar ya que Antonio López de  Santa Anna, posteriormente “Su Alteza Serenísima” mediante el Plan de Casa Mata genera el movimiento que dará fin a la experiencia monárquica en México hasta la llegada de Maximiliano en 1864 como monarca del segundo intento de tener un soberano que pudiera unir a las distintas fuerzas políticas que se debatían por el poder en México, pero finalmente éstas fechas carecen de coincidencia numérica, cosa que reúne la última fecha que es la de 1921 que conmemora la fundación de la Secretaria de Educación en el gobierno revolucionario de Álvaro Obregón, cuyo primer secretario José Vasconcelos da inicio al primer intento para la alfabetización y hacer que la cultura universal llegara a los lugares más recónditos del país.

Y si tomamos en cuenta que el 15 de septiembre  se acaba de celebrar el famoso Grito de Dolores en que entre otros vivas que además de incluir a los consabidos héroes nacionales que van desde Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Ignacio Allende, Leona Vicario, Josefa Ortiz de Domínguez incluyó un Viva a la comunidades Indígenas y concluyó con un “Viva al Porvenir” esto es, el mito del futuro brillante y del México como el cuerno de la Abundancia que hizo parte de los libros de texto gratuito de los años sesenta sigue siendo no sólo parte de la utopía que fascinó a López Obrador en sus años infantiles, sino que sigue siendo parte de sus objetivos actuales que por lo menos en términos de efemérides ha llenado al año de festividades y de una borrachera cívica que no nos lleve a un terrible despertar  en el 2022, sino en el 2024, cuando las alegres cuentas de la 4T tengan que ser pagadas y un nuevo sueño, ya posiblemente con un zócalo lleno sobrevenga un nuevo o una nueva Mesías que buscará hacer realidad la Gran Tenochtitlán.

[1] Profesor-Investigador, Departamento de Sociología, UAM-Azcapotzalco, [email protected].