El Tapado: una institución mexicana y la 4T

El Tapado: una institución mexicana y la 4T

 · septiembre 4, 2021 11:11 am

Murilo Kuschick[1]

Las estructuras, sus sistemas, de la misma manera que los valores y las creencias que hacen posible la continuidad y la permanencia de las estructuras políticas, se han institucionalizado en el tiempo y en el espacio, y es probable que la forma de hacer política en México no sea muy distinto de otras partes  en el mundo, ya que las modalidades bajo las cuales se dan las sucesiones si bien que sean múltiples y que se asocien con diferentes combinaciones que si bien puedan ser infinitas en la práctica se han dado algunas, como es el caso de las monarquías que implican sucesiones hereditarias, ya en el caso de las dictaduras el proceso es más traumático pues, si bien el dictador tiene la limitación como todos de su temporalidad muchas veces los procesos son traumáticos y no existe propiamente una modalidad para la sucesión en el mando, y se han llevado a cabo en la historia distintas modalidades mediante las cuales el dictador escoge  a su sucesor, o simplemente le llega la muerte sin que se haya decidido quien ocupará esta posición.

Hemos visto de manera reciente algunos ejemplos en los países comunistas como es el caso de la  extinta Unión Soviética, inicialmente,  en donde  el cambio de mando en el secretario general del Partido Comunista fue en un primer momento traumático con la muerte de  Joseph Stalin ya que este no había  establecido a un sucesor, sino que el Politburó del Partido tuvo que votar entre los miembros preeminentes, después de una purga que fuera electo Nikita Kruschev sucesor de Stalin, así como la llegada de Brézhnev al poder, después que Krushev perdiera la confianza de sus compañeros de partido, en estos casos no había como en las monarquías y en las dictaduras un término del mandato.

Talvez para disipar esta situación en el caso de Corea del Norte y de Cuba ha habido una sucesión hereditaria en Corea y en caso de Cuba entre los hermanos Castro y luego el Partido decidió, léase  Raúl  Castro que  Miguel  Díaz Canel  ostente el cargo de presidente de Cuba y secretario general del Partido Comunista si bien que  estaría en el cargo por un quinquenio no existe propiamente un término, muy probablemente en su puesto como presidente, pero no  como  secretario del Partido Comunista de Cuba, ya que pueden los miembros de la organización convocar la celebración de un congreso y decidir cambiar a su secretario general, lo que determinaría una pérdida de confianza en él y lo que determinaría que perdiera el puesto de presidente de la República.

Esta larga introducción sobre los procesos sucesorios en algunas partes del mundo nos lleva a lo que sucede en las democracias,  en donde suelen existir procedimientos institucionalizados al interior de los partidos políticos como es el caso de los Estados Unidos, en donde bajo el procedimiento de las elecciones primarias, los  aspirantes a la presidencia de los principales partidos se disputan la candidatura;    lo que no es el caso de México, aquí  funcionó bajo el sistema priista de una peculiar modalidad de sucesión el “tapadismo”, esto es, los principales miembros del gabinete eran ventilados como posibles candidatos a la sucesión presidencial y eran placeados y se hacían conjeturas sobre las predilecciones presidenciales de quién sería un sucesor idóneo.

Ahora,  con la llegada de Morena a la presidencia se ha puesto en práctica el sistema de las encuestas para definir los posibles candidatos a los puestos de elección popular, pero en muchos casos el candidato vencedor corresponde a los  designios del presidente López Obrador, de ahí que se pudiera decir que  la institución  del tapadismo  también la vamos encontrar en Morena, pues no sólo  Claudia Sheinbaum,  Marcelo Ebrard han sido señalados por López Obrador como posibles prospectos para la sucesión presidencial, sino que ha agregado al ex rector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente, así como el embajador de México en los Estados Unidos, Esteban  Moctezuma, que es muy probable que no sean los candidatos, sin embargo, ellos cumplen la función no sólo de “ponerse la camiseta” y hacerse presente  como patiños y hacer parte del show que comanda el actor principal de esta comedia que, como decía Marx en el 18 Brumario de Luis Bonaparte parodiando a Hegel quien había afirmado que la   historia se repite dos veces, Marx añadiría que primero como tragedia y luego como farsa.

La farsa de López Obrador tiene un nuevo actor en la persona de Adán Augusto López, exgobernador de Tabasco quién viene a no sólo a ser un nuevo operador político del gobierno de Obrador, sino que es un nuevo as en la manga  del tapadismo que ha reinaugurado  el gobierno de la  Cuarta Transformación, que muestra  su incapacidad para innovar y que hace del reciclaje de las instituciones del pasado un nueva forma de vivir  el presente, frente a los magros resultados de la administración lopezobradorista  en muchos de los principales problemas del país, cuando anunciaba casi un nuevo amanecer bajo su gobierno, lo que tenemos es una constante y continua campaña permanente, una movilización política, una obsesión no sólo por dominar políticamente y tener consigo todos los hilos del poder, sino controlar  la comunicación política teniendo semana a semana algún escándalo, así como el control de la agenda, en contra de los políticos del pasado, los neoliberales, fifís y ahora la intentona de designar a Ricardo Anaya como enemigo público número uno, la llegada de Adán Augusto López un cercano colaborador que toma la estafeta en la Secretaria de Gobernación, un nuevo florero que ocupará el lugar que adornó la exministra Olga Cordero que ahora hará los honores en el Senado de la República vemos que mientras no llega la  consulta de la ratificación de mandato en donde otra vez el presidente buscará  generar  una confrontación, politización en un tema que no tiene sentido ya que  nada se ganaría con sacarlo del poder, pero esto podrá ser motivo para otro comentario mientras esperamos que el nuevo tapadismo dé sus frutos y nuevos momentos de humor y porque no de horror.

[1] Profesor-Investigador, Departamento de Sociología, UAM-Azcapotzlco,[email protected]